Sat Hari Kaur Kundalini Yoga

Yoga para Adultos, Niños, Mujeres Embarazadas y Aduto Mayor, en Villarrica, Chile.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los bebés también hacen yoga

Desde que tienen un mes de nacidos hasta que cumplen un año, los niños pueden realizar esta práctica en compañía de sus padres, abuelos e incluso niñeras. / Cristian Garavito - El Espectador

Las mamás han encontrado que esta práctica les ayuda a superar el estrés posparto. para sus hijos es una buena fuente de estimulación.

Comienza con ejercicios de respiración como cualquier otra práctica de yoga, pero a diferencia de las demás modalidades de esta disciplina oriental, las inhalaciones y exhalaciones no se hacen con las manos de arriba hacia abajo. Por el contrario, los brazos se encargan de sostener a los bebes que apenas miran con asombro lo que sucede.

El yoga para las mamás y sus hijos recién nacidos es una practica relativamente nueva en Colombia. No son muchos los lugares en donde la ofrecen, pero es de esperar que con el tiempo adquiera más reconocimiento.

“Como muchas de las instructoras de este tipo de yoga, comencé cuando me convertí en madre”, dice la profesora del centro Natural Yoga, Catalina Villada. Se introdujo en esta práctica poco después de haberse graduado como abogada y con el tiempo esto se convirtió en su forma y sustento de vida.

Pero cuando tuvo a su hijo, hace tres años, dejó de lado las sesiones de yoga para asumir su labor como madre. “Como nos pasa a todas, tenemos que estar pendientes de nuestros bebés las 24 horas del día y muchas nos sentimos incapaces de abandonarlos siquiera un segundo. Sin embargo, sentía que me hacía mucha falta poder tener esos momentos de relajación a los que estaba acostumbrada”, recalca Catalina.

Decidió acudir a su maestra Jennifer Wolfe, una experta estadounidense en yoga prenatal, quien le recomendó posturas que podía realizar junto a su bebé. Así, comenzó a estudiar y a practicar cada vez con más frecuencia esta nueva técnica que, aunque es poco común, quienes la realizan la encuentran altamente beneficiosa.

Tanto para ellas como para sus hijos es un espacio valioso. Muchas mamás sufren de estrés posparto y esta es la terapia con la que algunas logran superarlo.

Además, Catalina asegura que hacer estos ejercicios es una buena forma para que comiencen a conocer su nuevo cuerpo, que tras el embarazo se ha transformado. Incluso uno de los grandes beneficios de la técnica es que los bebés se convierten en una herramienta perfecta para realizar los ejercicios que ayudan a las mamás a tonificar las piernas, los brazos y la espalda.

En cuanto a los bebés, se considera que es una manera de poder estimular sus sentidos y su cuerpo por medio de ejercicios y masajes que las mamás están encargadas de realizar.

Las clases son de una hora, pero nunca se sabe realmente cuánto tardará, pues son los bebés los que marcan el ritmo de la sesión. En el momento en que ellos tienen hambre, cuando toca cambiarlos o cuando se cansan de los ejercicios, una pausa es obligatoria.

Sin duda, es difícil imaginar. De hecho, hay elementos espontáneos que surgen y que sorprenden a cualquiera que tenga en su mente una sesión tradicional de esta práctica. Canciones que las mamás y la instructora cantan ocasionalmente y los juguetes que están al rededor son inesperados y al mismo tiempo fundamentales para logran mantener a los bebés dentro de la dinámica.

Esta técnica está hecha para que la realicen desde recién nacidos hasta que cumplen un año de edad. Según Catalina, esa es una etapa fundamental en la que se requiere la estimulación y el refuerzo de los vínculos afectivos entre las madres y sus hijos. Después del año y hasta los tres, la experta aconseja a los padres que los niños realicen actividades como la natación, la danza, la música y la pintura que les permitan desarrollar otras habilidades, ya que el yoga requiere de una concentración que a esas edades es difícil mantener.

Aunque son las mamás las que más asisten a las clases, el espacio no es exclusivo para ellas. Recientemente los padres, las abuelas e incluso las nanas también se involucran en la práctica con el fin encontrar momentos para compartir con los niños y además para aprender técnicas que ayuden a que los bebés estén más relajados y tranquilos.

A pesar de la novedad del tema, involucrar a los recién nacidos en esta práctica ancestral es remitirse a los fundamentos de la misma. El Yoga, significa la unión del cuerpo, la mente y el espíritu; es una regresión a la escencia del ser humano. Por ello, para Catalina pensar en una técnica que involucra a la madre y al hijo es poder aprender de los movimientos y expresiones de los bebés. Es hacer que el cuerpo recuerde lo que el afán de la vida del siglo XXI le ha hecho olvidar.

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